EL VIAJE
Un gran circuito de ocho días por el sur del Perú: la ciudad blanca de Arequipa, los imponentes cóndores del Cañón del Colca, las islas de totora del lago Titicaca, la Ruta del Sol, Cusco y Machu Picchu.
solo para ti
LA RUTA
Bienvenido al Perú | Llegada a Arequipa
A su llegada al Aeropuerto Internacional Rodríguez Ballón, el equipo de Machupicchu Glory le da la bienvenida y lo traslada a su hotel para aclimatarse a los 2335 m de altitud.
Tarde | La Ciudad Blanca
Un city tour panorámico revela por qué a Arequipa se le llama "La Ciudad Blanca", construida casi por completo con sillar, una piedra volcánica blanca. Visitamos la gran Plaza de Armas, enmarcada por la Catedral Basílica, e ingresamos al Monasterio de Santa Catalina, una ciudadela dentro de la ciudad, con calles empedradas pintadas de azul cobalto y rojo terracota. Terminamos en el mirador de Yanahuara, cuyos arcos de sillar enmarcan el nevado volcán Misti. Noche en Arequipa.
Mañana | A través de la reserva altoandina
Salimos de Arequipa rumbo al Valle del Colca, uno de los cañones más profundos de la Tierra. La ruta panorámica asciende cruzando la Reserva de Pampa Cañahuas, hogar de vicuñas y guanacos silvestres, y atraviesa el paso de Patapampa a unos 4900 m, con amplias vistas de volcanes y de los Andes.
Tarde | Pueblos coloniales y aguas termales
Descendiendo hacia el Valle del Colca, pasamos por pueblos y andenes preincas que aún se cultivan hoy, y exploramos las localidades coloniales de Yanque y Maca. De manera opcional, dese un baño en las aguas termales naturales de La Calera. Almuerzo incluido. Noche en el Cañón del Colca.
Temprano por la mañana | El vuelo de los cóndores
Nos levantamos temprano para vivir lo más destacado de la región del Colca: el mirador de la Cruz del Cóndor. A medida que las corrientes térmicas de la mañana ascienden desde las profundidades del cañón, majestuosos cóndores andinos alzan el vuelo con envergaduras de hasta tres metros, deslizándose a pocos metros por encima de la plataforma: un espectáculo inolvidable.
Mediodía | Andenes y miradores
Exploramos los pueblos de los alrededores y el esculpido anfiteatro de andenes incas y preincas. Almuerzo incluido.
Tarde | Rumbo al lago Titicaca
Iniciamos el pintoresco viaje terrestre hacia Puno, cruzando vastas llanuras del altiplano salpicadas de rebaños de alpacas. Llegamos a Puno al atardecer. Noche en Puno.
Mañana | Las islas flotantes de los Uros
Nos trasladamos al puerto de Puno para una excursión en bote de día completo por el lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, a 3812 m. Nuestra primera parada son las extraordinarias islas flotantes de los Uros, construidas a mano por completo con totora entretejida, donde la comunidad muestra sus técnicas de construcción con totora y sus embarcaciones tradicionales.
Tarde | Isla Taquile
Continuamos sobre las aguas de un azul profundo hasta la isla Taquile, célebre por su arte textil reconocido por la UNESCO. Subimos por los senderos de piedra hasta la plaza del pueblo, con vistas panorámicas hacia los nevados de Bolivia, y disfrutamos de un almuerzo tradicional de trucha del lago y sopa de quinua antes de regresar navegando a Puno. Noche en Puno.
Día completo | La célebre Ruta del Sol
Emprendemos el pintoresco recorrido que conecta Puno con Cusco a través de una serie de paradas notables. Visitamos el Museo de Pukará, que exhibe cerámica de la cultura preinca Pukará, y luego subimos al paso de La Raya, a 4335 m, la frontera natural entre el altiplano del Titicaca y la región del Cusco, donde los artesanos venden textiles de alpaca con los glaciares de fondo.
Tarde | Raqchi y Andahuaylillas
Tras un almuerzo buffet incluido, visitamos el impresionante Templo de Wiracocha en Raqchi, con sus imponentes muros de adobe, y la capilla colonial de Andahuaylillas, la "Capilla Sixtina de América". Llegamos a Cusco al atardecer. Noche en Cusco.
Mañana | La capital inca
Descubrimos Cusco, la histórica capital del Imperio inca. El recorrido comienza en el Qoricancha, el Templo del Sol, cuya maestría en el trabajo de la piedra forma los cimientos del convento de Santo Domingo, y continúa con la Catedral en la Plaza de Armas, con su arte de la escuela cusqueña.
Mediodía | Los cuatro sitios arqueológicos
Exploramos Sacsayhuamán, la monumental fortaleza de colosales piedras engarzadas; Qenqo, un centro ceremonial tallado; Puca Pucara, un puesto de control estratégico; y Tambomachay, los "Baños del Inca". La tarde queda libre para pasear por el barrio artesanal de San Blas. Noche en Cusco.
Temprano por la mañana | A través del Valle Sagrado
Salimos temprano por el Valle Sagrado de los Incas, siguiendo el río Urubamba, y visitamos el pueblo inca viviente y la fortaleza de Ollantaytambo, con sus empinados andenes ceremoniales.
Mediodía | Machu Picchu, la Ciudad Perdida
Abordamos el tren panorámico Vistadome hacia Aguas Calientes y luego un bus asciende por el camino en zigzag hasta la entrada de Machu Picchu. Una visita guiada de unas dos horas recorre los lugares emblemáticos de la ciudadela: los andenes agrícolas, el Templo del Sol, el Recinto de las Tres Ventanas y el reloj solar Intihuatana, con el Huayna Picchu elevándose por encima.
Tarde | Regreso a Cusco
Tras un almuerzo incluido en Aguas Calientes, regresamos en tren y nos trasladamos a Cusco. Noche en Cusco.
Mañana | Despedida del Perú
Disfrute de un último desayuno en Cusco mientras su viaje llega a su fin. Según el horario de su vuelo, podría disponer de tiempo libre para comprar artesanías de alpaca de último momento en el mercado de San Pedro. A la hora indicada, el equipo de Machupicchu Glory lo traslada al aeropuerto de Cusco para su vuelo de salida, llevándose consigo las maravillas del Colca, el Titicaca y Machu Picchu. Fin de nuestros servicios.
LOS DETALLES
Antes de Viajar
MOMENTOS
TESTIMONIOS
“Every detail felt considered before we even asked — the private train car, the guide who knew we loved photography and timed our arrival for the light. This is how Machu Picchu should be seen.”
“No crowds, no rush — just the two of us and nine hundred years of stone in the morning mist. Worth every mile.”